Trabajo: Fichaje del Capitulo N°I de Psicología del niño

Autor: Jean Piaget y Barbel Inhelder

Libro: Psicología del niño

Edición: Decimocuarta

Capitulo: I

 

PALABRAS CLAVES

-Reflejos

-Primeros hábitos

-Coordinación

-Finalidad

-Asimilación general

 

SINTESIS

El nivel senso-motor es el periodo anterior al lenguaje, ya que el mismo no presenta pensamientos ligados a rapresentaciones ausentes. Este periodo será el punto de partida para sus construcciones perceptivas intelectuales.

 

RESUMEN

EL NIVEL SENSO-MOTOR

Llamamos periodo “senso-motor” al periodo anterior al lenguaje; a falta de función simbólica, el lactante no presenta pensamiento.

El niño elabora subestructuras cognoscitivas que le servirán para construcciones perceptivas e intelectuales futuras.

 

LA INTELIGENCIA SENSO-MOTORA

Se admite que hay una inteligencia antes del lenguaje, y a falta de ese lenguaje y función simbólica, las construcciones se realizan apoyándose en percepciones y movimientos a través de una coordinación senso-motora de las acciones.

Desde el nacimiento hasta la ejecución de actos de inteligencia, propiamente dichos, podemos distinguir seis estadios de desarrollo. Entendemos por tales, los tipos de conducta que se originan continuadamente, uno a partir del otro, y que se distinguen entre sí por su estructura.

 

ESTIMULO-RESPUESTA Y ASIMILACION

Existe una inteligencia senso-motora. Lo que en realidad se da de hecho es una sucesión continua de estadios, los cuales tienen una progresión continua. Para muchos psicólogos, ese mecanismo es el  de la asociación: toda adquisición, desde la más sencilla a la más compleja, debería ser así concebida como una respuesta a los estímulos exteriores, y cuyo carácter asociativo expresa una subordinación pura y simple de las relaciones adquiridas a las relaciones exteriores.

Otros suponen que ese mecanismo consistía en una asimilación, ya que toda relación nueva esta integrada en un esquematismo o en una estructura anterior, el sujeto no se hace sensible a los estímulos exteriores sino en la medida en que son asimilables a las estructuras ya construidas, que modificaran y enriquecerán en función de las nuevas asimilaciones.

 

ESTADIO I

No hay que buscar un punto de partida del desarrollo sino en las actividades espontáneas y totales del organismo, y en los reflejos que en algunos casos son capaces de presentar una actividad funcional que implica la formación de esquemas de asimilación.

Existen reflejos que presentan una importancia particular para el porvenir (de succión o el reflejo palmar que será integrado en la prehension  ulterior) que dan lugar a lo que se ha llamado “ejercicio reflejo”. Así el recién nacido encuentra el pecho materno a los pocos días ya mas rápidamente que después del nacimiento. Progresivamente adapta los movimientos de succión a la forma y tamaño de los objetos que causalmente llegan a contactar con sus labios.

No se habla de adquisiciones propiamente dichas, esta asimilación no se puede considerar automática, puesto que estos esquemas de reflejos permitieron la formación de los primeros hábitos.

Existen dos posturas, los asocianistas ven un efecto  de repetición, mientras que los psicoanalistas ven una conducta simbólica, nosotros entendemos que esa adquisición es una extensión  de la asimilación senso-motora. No es una conducta indefinida, se extenderá hasta el momento en que integre elementos senso-motores independientes de el.

 

ESTADIO II

Se constituyen los primeros hábitos, que surgen de la actividad del sujeto o del exterior, como los condicionamientos que surgen de una asimilación que le va a permitir satisfacer una necesidad inherente a dicha asimilación.

El “habito”  nc es aun inteligencia, no existe desde el punto de vista del sujeto diferenciación entre medios y fines. En un acto de inteligencia, al contrario, existe la persecución de un fin planteado desde el comienzo; luego, búsqueda de los medios apropiados, medios que son suministrados por los esquemas conocidos (o esquemas de “hábitos”), pero ya diferenciados dal esquema inicial que señalaba su finalidad a la acción.

 

ESTADIO III

Coordinación entre la visión y la aprehensión, aparecen las reacciones circulares (repetición de actos).El niño es capaz de coger y manipular todo lo que ve en su espacio próximo. Ejemplo: un sujeto de esa edad atrapa un cordón que prende del techo de su cuna, lo que tiene por efecto sacudir todos los sonajeros suspendidos sobre él. Repite ese acto una serae de veces, lo que constituye una “reacción circular” esto es: un hábito en estado naciente, sin finalidad previamente diferenciada de los medios empleados. Pero a continuación, basta suspender un  nuevo juguete del techo para que el niño busque el cordón, lo que constituye un principio de diferenciación entre el fin y el medio. Es aquí donde nos encontramos con el umbral de la inteligencia.

 

LOS ESTADIOS IV Y V

En el estadio IV se le impone al sujeto  una finalidad previa, independientemente de los medios que vaya a emplear. Si la coordinación de los medios y de los fines es nueva y se renueva en cada situación imprevista, los medios empleados solo se toman de los esquemas de asimilación conocidos.

En el estadio v (once o doce meses) se añade la búsqueda de medios nuevos por diferenciación de los esquemas  conocidos (conducta soporte). Así, el niño tira por ejemplo de la alfombra para acercar un juguete que se halla situado fuera de su alcance, el  niño obperva entonces una relación entre los movimientos de la alfombra y del objeto.

 

ESTADIO VI

(Termino del periodo senso-motor).El niño eq capaz de encontrar medios nuevos, no ya solo por tanteos exteriores o mentales, sino por combinaciones interiorizadas, que desembocan en una comprensión repentina o insight. Los esquemas de conducta. Es decir que el niño puede ya pensar, aunque al principio solo con ayuda de representaciones simbólicas incompletas. Por ejemplo: el niño, ante una caja de cerillas apenas entreabierta, en la que se ha repetido un dato, trata, an primer lugar de abrir la caja mediante tanteos materiales, pero después del fracaso presenta esa reacción muy nueva, de un paro en la acción y un examen atento de la situación, tras lo cual, bruscamente, desliza su dedo en la hendidura y consigue así abrir la caja.