Síntesis del capítulo 1 de “Realidad y Juego” de (Donald W. Winnicott)


Objetos y fenómenos transicionales

Primera hipótesis : la primera posesión

Los recién nacidos tienden a usar el puño , los dedos , los pulgares , para estimular la zona erógena oral , para satisfacer los instintos de esa zona . También se sabe que al cabo de unos meses los bebes encuentran placer en jugar con muñecas , y las madres les ofrecen algún objeto , esperando que se aficionen a el .Existe una relación entre estos dos grupos de fenómenos , separados por un intervalo de tiempo .

Se introducen los términos , “objetos transicionales” y “fenómenos transicionales” para designar la zona intermedia de experiencia , entre el pulgar y el osito , entre el erotismo oral y la verdadera relación de objeto , el parloteo del bebe y la manera en que un niño mayor repite un repertorio de canciones mientras se prepara para dormir , se ubican en la zona intermedia , como fenómenos transicionales , junto con el uso que se hace de objetos que no forman parte del cuerpo del niño aunque todavía no se los reconozca del todo como pertenecientes a la realidad exterior .

De cada individuo que ha llegado a ser una unidad , con una membrana limitante , y un exterior y un interior , puede decirse que posee una realidad interna , un mundo interior ; la tercera parte de la vida de un ser humano , es una zona intermedia de experiencia a la cual contribuyen la realidad interior y la vida exterior .

Es habitual la referencia a la “prueba de la realidad” , y se establece una clara distinción entre la apercepción y la percepción ; existe un estado intermedio entre la incapacidad del bebe para reconocer y aceptar la realidad , y su creciente capacidad para ello ; la sustancia de la ilusión es lo que se permite al niño y lo que en la vida adulta es inherente del arte y la religión , pero puede convertirse en el sello de locura , cuando un adulto exige que los demás acepten una ilusión que no les pertenece . El enfoque tiene que ver con la primera posesión , y con la zona intermedia entre lo subjetivo y lo que se percibe en forma objetiva .

En el desarrollo de un niño aparece , una tendencia a entretejer en la trama personal objetos - distintos - que - yo . En el caso de algunos bebes , el pulgar se introduce en la boca mientras los demás dedos acarician el rostro mediante movimientos de pronación y supinación del antebrazo . La boca , entonces , se muestra activa en relación con el pulgar , pero con respecto a los dedos , los que acarician el labio superior o alguna otra parte , pueden o no llegar a ser más importantes que el pulgar introducido en la boca ; más aun , se puede encontrar esta actividad acariciadora por sí sola , sin la unión más directa de pulgar y boca ; o con un objeto exterior que se introduce o no , como ser un trozo de tela , lana ; o movimientos de masticación , acompañados por sonidos . Se puede suponer que estas experiencias funcionales van acompañadas por la formación de pensamientos o de fantasías ; a todas estas se las denominan fenómenos transicionales . Puede surgir algo , o algún fenómeno , que llega a adquirir una importancia vital para el bebe en el momento de disponerse a dormir , y que es una defensa contra la ansiedad , depresiva . Puede que el niño haya encontrado algún objeto blando , o de otra clase, y lo use , y entonces se convierte en lo que yo llamo objeto transicional , este objeto sigue siendo importante ; los padres llegan a conocer su valor y lo llevan consigo cuando viajan ; la madre permite que se ensucie y aun que tenga mal olor , pues sabe que si lo lava provoca una ruptura en la continuidad de la experiencia del bebe , que puede destruir la significación y el valor del objeto para este . La pauta de los fenómenos transicionales empieza a aparecer desde los cuatro a seis meses hasta los ocho a doce meses . Las pautas establecidas en la infancia pueden persistir en la niñez ; la necesidad de un objeto o de una pauta , que comenzó a edad temprana , puede reaparecer más adelante , cuando se presente la amenaza de una privación . En la vida el niño adquiere poco a poco ositos , muñecas y juguetes duros ; no existe una diferencia apreciable entre los varones y las niñas , en su uso de la primera posesión “no - yo”, que se denomina objeto transicional .

Cuando el bebe empieza a usar sonidos organizados , puede aparecer una palabra para nombrar al objeto transicional ; por lo general contiene en parte una palabra empleada por los adultos ; por ejemplo , la palabra puede ser “naa” , y la “n” proviene del empleo de la palabra “nene” por los adultos.

A veces no existe un objeto transicional aparte de la madre misma ; o el bebe se siente tan perturbado en su desarrollo emocional , que no le resulta posible gozar del estado de transición , o bien se quiebra la secuencia de los objetos usados ; este estado , sin embargo , puede mantenerse oculto .


Resumen de las cualidades especiales de la relación

El bebe adquiere derechos sobre el objeto , y nosotros lo aceptamos . El objeto es acunado con afecto , y al mismo tiempo amado y mutilado con excitación . Nunca debe cambiar , a menos de que lo cambie el propio bebe . Debe parecerle que irradia calor , o que se mueve , o que posee cierta textura , o que hace algo que parece demostrar que posee una vitalidad o una realidad propias. Proviene de afuera desde nuestro punto de vista , pero no para el bebe ; tampoco viene de adentro , no es una alucinación . Se permite que su destino sufra una descarga gradual , de modo que a lo largo de los años queda , no tanto olvidado como relegado al limbo ; pierde significación , y ello porque los fenómenos transicionales se han vuelto difusos , se han extendido a todo el territorio intermedio entre la “realidad psíquica interna” y “el mundo exterior tal como lo perciben dos personas en común” , es decir , a todo el campo cultural .


Relación del objeto transicional con el simbolismo

Es cierto que un trozo de frazada ( o lo que fuera ) simboliza un objeto parcial , como el pecho materno . Pero lo que importa no es tanto su valor simbólico como su realidad . Cuando se emplea el simbolismo el niño ya distingue con claridad entre la fantasía y los hechos , entre los objetos internos y los externos . El término de objeto transicional deja lugar para el proceso de adquisición de la capacidad para aceptar diferencias y semejanzas . Se puede usar una expresión que designe la raíz del simbolismo en el tiempo , que describa el viaje del niño desde lo subjetivo puro hasta la objetividad ; es el objeto transicional lo que vemos de ese viaje de progreso hacia la experiencia .


Ilusión - desilusión

Un niño no tiene la menor posibilidad de pasar del principio del placer al de realidad, si no existe una madre lo bastante buena , es la que lleva a cabo la adaptación activa a las necesidades de este y que las disminuye poco a poco , según la creciente capacidad del niño para hacer frente al fracaso en materia de adaptación y para tolerar los resultados de la frustración . Entre los medios con que cuenta el bebe para enfrentar ese retiro materno se cuentan los siguientes : su experiencia ; una creciente percepción del proceso ; el comienzo de la actividad mental ; la utilización de satisfacciones auto eróticas ; el recuerdo , las fantasías , los sueños , la integración de pasado , presente y futuro. Si todo va bien , el bebe puede incluso llegar a sacar provecho de la experiencia de frustración , puesto que la adaptación incompleta a la necesidad hace que los objetos sean reales , es decir , odiados tanto como amados . La consecuencia es que si todo va bien el bebe puede resultar perturbado por una adaptación estrecha a la necesidad , cuando dicha adaptación continua durante demasiado tiempo y no se permite su disminución natural , puesto que la adaptación exacta se parece a la magia y el objeto que se comporta a la perfección no es mucho más que una alucinación .


La ilusión y su valor

Al comienzo , gracias a una adaptación de casi el 100 por ciento , la madre ofrece al bebe la oportunidad de crearse la ilusión de que su pecho es parte de él ; parece encontrarse bajo su dominio mágico . La tarea posterior de la madre consiste en desilusionar al bebe en forma gradual , pero no lo logrará si al principio no le ofreció suficientes oportunidades de ilusión . Se desarrolla en él un fenómeno subjetivo , que llamamos pecho materno ( la palabra “pecho” se usa para denominar la técnica de la crianza tanto como la carne ) ; La madre coloca el pecho en el lugar en que el bebe esta pronto para crear , y en el momento oportuno . Los fenómenos transicionales representan las primeras etapas del uso de la ilusión , sin las cuales no tiene sentido para el ser humano la idea de una relación con un objeto que otros perciben como exterior a ese ser . Para el observador este percibe lo que la madre le presenta , pero eso no es todo . Solo percibe el pecho en la medida en que es posible crear uno en ese momento y lugar . No hay intercambio entre él y la madre ; en términos psicológicos , el bebe se alimenta de un pecho que es parte de él y la madre da leche a un bebe que forma parte de ella . Se da forma a una zona de ilusión , para mostrar cuál es la función principal del objeto y el fenómeno transicional ; uno y otro inician al ser humano en lo que siempre será importante para él ,a saber , una zona neutral de experiencia que no será atacada con el interrogante de su origen . La tarea principal de la madre , aparte de ofrecer la oportunidad para una ilusión , consiste en desilusionarlo. Si las cosas salen bien en ese proceso de desilusión gradual , queda preparado el escenario para las frustraciones que reunimos bajo le denominación de destete . Si la ilusión - desilusión toman un camino equivocado , el bebe no puede recibir algo tan normal como el destete , ni una reacción a este , y entonces resulta absurdo mencionarlo siquiera . La simple terminación de la alimentación a pecho no es un destete .


Resumen

La primera posesión , se vincula en el tiempo con los fenómenos auto eróticos y la succión del puño y del pulgar , y más adelante con el primer animal o muñeca blandos y con los juguetes duros . Por otra parte tiene vinculación con el objeto exterior ( el pecho materno ) y con los objetos internos ( el pecho mágicamente introyectado ) pero es distinta de ellos . Los objetos y fenómenos transicionales pertenecen al reino de la ilusión que constituye la base de la iniciación de la experiencia . Esa primera etapa de desarrollo es posibilitada por la capacidad especial de la madre para adaptarse a las necesidades de su hijo , con lo cual le permite forjarse la ilusión de que lo que él cree existe en realidad . La zona intermedia de experiencia , no discutida respecto de su pertenencia a una realidad interna o exterior (compartida ) , constituye la mayor parte de la experiencia del bebe , y se conserva a lo largo de la vida en las intensas experiencias que corresponden a las artes y la religión , a la vida imaginativa y a la labor científica creadora . Por lo general el objeto transicional del bebe se descarga poco a poco , en especial a medida que se desarrollan los intereses culturales . Es claro que lo transicional no es el objeto ; este representa la transición del bebe , de un estado en que se encuentra fusionado a la madre a uno de relación con ella como algo exterior y separado .


El Juego

En principio podemos decir que el juego resulta a primera instancia preocupante para el niño, pero luego se transforma en una región difícil de abandonar.

Esta zona de juego no es una realidad psíquica interna sino que se encuentra fuera del individuo, pero no es el mundo exterior. En ella el niño reúne objetos o fenómenos de la realidad exterior, al jugar manipula fenómenos exteriores al servicio de los sueños.

Hay un desarrollo que va desde los fenómenos transicionales al juego compartido. Comenzara entonces a descubrir el mismo su propio juego y con los otros necesitando una confianza para poder realizarlo comprometiendo su propio cuerpo debido a la manipulación de objetos. En estos se vinculan extremadamente la excitación corporal que amenaza a cada instante al juego y también a los sentimientos del niño de que existe como persona.

Los instintos son el principal peligro tanto para el juego como para el “yo” ya que algún agente exterior explota los instintos del niño. En esencia, el juego es satisfactorio. Esto es así cuando conduce un grado de ansiedad, la cual en un momento resulta insoportable para el niño destruyendo el juego, llevándolo a la culminación frustrada con un sentimiento de confusión mental.

Una confusión alternativa como por ejemplo la provocación de la reacción de los padres, nos lleva a decir que el juego llega a un punto de saturación debido a la acumulación de experiencias.


El juego y la masturbación

El juego ha sido vinculado con la masturbación y con las distintas experiencias sensoriales. Cuando presenciamos algún tipo de juego nos preguntamos cual es la excitación física relacionado con el tipo de juego que estamos observando. Cuando el niño juega y no existe el elemento masturbatorio o la excitación física el juego queda totalmente eliminado. Existe una diferencia entre el sustantivo “juego” y el verbo “jugar”.


Fenómenos Transicionales

El jugar tiene un lugar y un tiempo no se encuentra adentro según acepción alguna, tampoco esta afuera, es decir no forma parte del mundo repudiado, el no “yo” lo que al individuo le ha costado mucho reconocer. Para dominarlo es necesario hacer cosas, podemos decir que jugar, es hacer.


El jugar en el tiempo y en el espacio

Para asignar un lugar al juego, el autor postulo la existencia de un espacio potencial entre el bebe y la madre, que varia en gran medida según las experiencias vitales de aquel en relación con esta figura materna y su enfrentamiento con el mundo interior y la realidad exterior.

Lo universal es el juego y corresponde a la salud. Este facilita el rendimiento y por lo tanto esta lo conduce a las relaciones de grupo. Puede ser una forma de comunicación en psicoterapia y por ultimo el psicoanálisis que se ha convertido en una forma de juego al servicio de la comunicación consigo mismo y con los demás.


Albarracin, Gustavo

Barral, Leonardo

Diaz, Diego

Munafó, Matías

Ponce, Luciana